Cómo superar el síndrome postvacacional

La vuelta al trabajo después de las vacaciones de verano a menudo genera un problema de salud mental que afecta a buena parte de la población: el síndrome postvacacional. En la mayoría de los casos, solo comporta unos días de cansancio y una ligera ansiedad. En unos pocos, puede derivar incluso en depresión.

El síndrome postvacacional tras la vuelta al trabajo

Qué es el síndrome postvacacional

Hay quien argumenta que eso del síndrome postvacacional es un cuento chino, que simplemente consiste en el cansancio normal que implica retomar la rutina: madrugar, desplazarse hasta el puesto de trabajo, trabajar varias horas seguidas, ir arriba y abajo con prisas… Pero no es así, los psicólogos afirman que el síndrome postvacacional es muy real, a pesar de que no se considera una enfermedad. Se manifiesta con múltiples síntomas, algunos de los cuales pueden ser:

  • estrés
  • ansiedad
  • cambios de humor
  • decaimiento
  • dolor de cabeza
  • irritabilidad
  • sensación de debilidad
  • falta de concentración
  • bajo rendimiento
  • insomnio
  • palpitaciones
  • depresión

La lista es larga y la explicación de por qué nos sucede todo esto es sencilla: el cuerpo y la mente necesitan reajustarse a la nueva realidad. Durante las vacaciones -más habitualmente las de verano, porque acostumbran a ser más largas-, desconectamos de los temas relacionados con el trabajo, de las obligaciones y los problemas, y también adoptamos hábitos de vida diferentes. Dormimos diferente, comemos diferente, utilizamos nuestro tiempo de forma diferente.

Volver a trabajar significa adaptarse de nuevo a los horarios laborales, retomar las obligaciones, enfrentarse a problemas que hay que resolver, quizás realizar tareas o tener que lidiar con compañeros que no nos gustan. No es sencillo.

Consejos para mantener a raya el síndrome postvacacional

Estos cinco consejos son los que te deben acompañar en tu vuelta al trabajo:

1. Ser flexible con uno mismo

No exigirnos demasiado los primeros días después de la vuelta al trabajo. No podemos pretender estar al mismo nivel y rendir de la misma manera que cuando lo dejamos, hace dos, tres o cuatro semanas. Démonos a nosotros mismos un período de adaptación razonable, en el que la intensidad de la exigencia vaya subiendo poco a poco. De otra manera, el estrés llamará a nuestra puerta enseguida y será difícil dominarlo.

Si es posible, introducir la flexibilidad en el horario laboral también es de gran ayuda. Por ejemplo: empezar a trabajar un miércoles o un jueves, para evitar tener por delante una inacabable semana de cinco días, o entrar los primeros días una hora más tarde, si durante las vacaciones no has madrugado.

2. Dedicar tiempo al ocio

Al salir del trabajo, podemos seguir haciendo alguna de las actividades que tanto nos gustaban durante las vacaciones. Ir a la playa o a la piscina, ver una película en el cine, quedar con los amigos o ir a cenar fuera son opciones que siguen estando ahí. El tiempo todavía acompaña, aprovechemos para disfrutar lo que queda de verano.

Si dedicamos una parcela del día a estas u otras actividades y las podemos combinar con la jornada laboral, el cambio no resultará tan brusco. Frenaremos la ansiedad del síndrome postvacacional y nuestra mente nos lo agradecerá.

3. Hábitos de vida saludables

El ejercicio moderado te ayudará a despejar la mente y a mover el cuerpo -especialmente importante si tu trabajo es sedentario-. Lo mejor en estos casos es hacer un poco cada día. Y si después del ejercicio dedicas unos minutos a una sesión de relajación, lo estarás bordando.

Mantener unos horarios regulares también es crucial. Come a tus horas y duerme lo que necesites. Si has decidido convocar esa cena con los amigos y al día siguiente debes ir a trabajar, que sea a una hora temprana, para que esa noche no dejes de dormir las horas que tu cuerpo te pide.

Cultivar las emociones positivas es otro truco que siempre da buenos resultados.

4. Cuidar la alimentación

Olvídate de los alimentos con exceso de azúcar. Las situaciones de estrés los piden a gritos, ya que te proporcionan esa sensación de placer y calma que estás buscando, pero son altamente perjudiciales. Evita también los fritos, los procesados y las comidas con mucha sal.

Existen numerosos alimentos que te ayudan a sentirte bien y contribuyen a mejorar tu estado de ánimo. Estos son algunos:

  • fruta
  • pan
  • chocolate negro
  • yogur
  • verduras
  • garbanzos
  • carbohidratos
  • sardinas

5. Visitar al médico, si es necesario

Si a pesar de todo, pasan los días y ves que no eres capaz de deshacerte del síndrome postvacacional, lo mejor es pedir hora al médico. El médico de familia y el psicólogo tienen las herramientas para ayudarte y evitar que los síntomas vayan a más y deriven en un grave problema de salud mental.

Date una semana o dos, que es el período habitual en el que la mayoría de las personas acaban de realizar la adaptación y se ubican en la nueva realidad. Pasado ese tiempo, haz la llamada.