Seis de cada diez jóvenes españoles de entre 17 y 27 años son miopes

Seis de cada diez jóvenes españoles de entre 17 y 27 años son miopes. La generación de nativos digitales es más miope en graduación y desde más joven. Una causa fundamental es el nuevo estilo de vida sedentario. Las diferentes distancias de enfoque (móviles-libros-objetos lejanos) cargan el músculo ciliar y el cristalino, provocando síntomas como dolor de cabeza, cuello contracturado, irritación o fatiga ocular, el conocido como Síndrome Visual Informatico (SVI).

El 10 de octubre, la OMS celebra el Día Mundial de la Visión para sensibilizar acerca de la importancia de la prevención y el tratamiento de la pérdida de visión. En el mundo, y según esta organización, 625 millones de personas viven bajo la amenaza de quedarse ciegas. Además, en países desarrollados, el estilo de vida digital plantea nuevos retos a la vista. Los expertos estiman que 1.000 millones de personas se verán afectadas por la alta miopía o miopía grave en 2050.

En España, también hay mucho que hacer. Seguir un código de buenas prácticas, que incluye una revisión anual, podría evitar accidentes de tráfico, estrés visual digital y mejorar el rendimiento escolar de los niños. Un 23% de la población española no se revisa la vista al menos una vez al año.

El Libro Blanco de la Visión en España (2018) recoge algunos datos relevantes. Los conductores con mala visión tienen tres veces más accidentes que el resto. Uno de cada cuatro conductores conduce con una agudeza visual binocular inferior al límite exigido al conductor profesional (0.8), algo que puede deberse a que no llevan la graduación actualizada.

Uno de cada cinco niños puede tener un problema visual no resuelto. Los menores cuyo rendimiento escolar es más bajo presentan mayores problemas visuales, confirmando que existe una relación directa entre fracaso escolar y problemas de visión. La clave, una revisión anual antes de la vuelta al Cole.

Expertos en salud visual de ZEISS subrayan la necesidad de acudir a revisiones visuales al menos una vez al año en el caso de no tener problemas visuales, y un mínimo de dos cuando ya existen defectos refractivos (miopes, hipermetropía y astigmatismo).