Relación entre dieta y esperanza de vida

La relación entre la esperanza de vida y dieta ha quedado demostrada por una investigación publicada en la revista PLOS Medicine. Las conclusiones  de un equipo de la Universidad de Bergen (Noruega) estableció que una “dieta óptima” rica en legumbres, cereales integrales, frutos secos y frutas y verduras, y pobre en carne, podría sumar más de diez años de esperanza de vida para una persona de 20 años. En concreto, la esperanza de día se aumentaría en 10,7 años para una mujer y 13 años para un hombre comparando con el consumo de una dieta estándar con  alimentos ricos en almidón, productos lácteos y carne.

Para llegar a estas conclusiones los investigadores científicos tomaron como fuente de información  la base de datos del Global Burden of Disease , un programa de investigación de epidemiología global del Institute for Health Metrics and Evaluation de Seattle (Estados Unidos), en el que colaboran 7.000 investigadores de todo el mundo. En 2019, los equipos de GBD estimaron que alrededor de 11 millones de muertes prematuras por año eran atribuibles a una mala alimentación, es decir, una de cada cinco muertes, más que el tabaco.  Los datos de GBD se cruzaron con otros  análisis, los más completos y recientes publicados sobre cada categoría de alimentos, con la hipótesis positiva de cómo el tipo de dieta  puede salvar algunos años de vida.

Las principales conclusiones del estudio son:

  • La alimentación es fundamental para la salud y se estima que los factores de riesgo dietéticos a nivel mundial causan 11 millones de muertes y 255 millones de años de vida limitados por discapacidad cada año.
  • El estudio Global Burden of Diseases, Injuries, and Risk Factors (GBD) proporciona medidas resumidas de la salud de la población que son relevantes cuando se comparan los sistemas de salud, pero no estima el impacto de las alteraciones en la composición del grupo de alimentos y los respectivos beneficios para la salud.
  • La comisión EAT-Lancet presentó una dieta planetaria, pero brinda información limitada sobre el impacto en la salud de otras dietas, y pocas personas pueden adherirse a enfoques estrictos de maximización de la salud.