Proteje tus ojos de la radiación solar

Con la llegada del verano, las exposiciones al sol se intensifican y el exceso radiación solar sea directa o indirecta en los ojos puede ser perjudicial si no se utilizan las gafas de sol adecuadas.

Cuando se pasea, al hacer deporte y en muchos momentos del día, se está expuesto a pequeñas dosis de radiación solar ultravioleta que van acumulándose y que con los años pueden acabar dañando los tejidos oculares. Los ojos de los niños son seis veces más sensibles y frágiles que los de un adulto y el 98% no usan gafas de sol, según datos del COOOC. El uso de gafas de sol es necesario para evitar daños o lesiones, ya que su impacto se sufre tanto en días soleados como en aquellos más nublados. Sin embargo, más del 60% de los adultos no utiliza sus gafas de sol los días menos soleados.

Fabio Delgado, director óptico de Cottet advierte que “en verano, la radiación solar es mucho más alta en países de latitudes mediterráneas y el riesgo de padecer lesiones oculares es mayor. Los rayos solares, infrarrojos y ultravioletas, pueden provocar daños o agravar dolencias ya existentes”.

Un estudio de The Vision Council muestra que una de cada siete personas (el 14%) no asocia la relación entre una sobreexposición a la radiación UV con enfermedades oculares como las cataratas o la DMAE (Degeneración Macular Asociada a la Edad), principal causa de ceguera en el mundo en mayores de 60 años, que puede prevenirse y en muchos casos evitarse gracias a un cuidado de la visión durante todas las etapas de la vida, incluyendo la protección ante los rayos solares.

En palabras de Salvador Alsina, presidente de la asociación Visión y Vida “el daño que causa la radiación UV es acumulativo e irreversible” y recuerda que “las gafas son mucho más que un complemento de moda, que es como lo percibe el 65% de la población”.

Son varias las alteraciones que pueden aparecer como consecuencia de una exposición solar prolongada: irritación de la superficie ocular, aparición de tumores conjuntivales o del llamado pterigion, aceleración en la formación de cataratas y degeneración macular en la retina. Además, no hay que olvidar que la piel de los párpados puede sufrir también un daño progresivo por la acción solar, con aparición precoz de arrugas e incluso tumores.

Protección de los ojos en el mar, en piscinas y en la práctica deportiva

De la misma forma que se incrementa la exposición solar en verano aumentan los baños en el mar y, en las piscinas, los productos químicos que son habituales para su mantenimiento sumados a los microorganismos que conviven, pueden afectar a la salud ocular. La protección de los ojos con gafas de baño específicas ayudará a evitar que aparezcan daños oculares.

La protección ocular también se debe de tener muy en cuenta durante la práctica deportiva en el exterior, ya sea en la ciudad, montaña o en el mar. La exposición solar en verano es mayor y en la medida de lo posible hay que evitar la llegada de radiación ultravioleta al ojo especialmente entre las 12.00 y las 15.00h, puesto que es más agresiva.

Hasta el momento la Unión Europea había basado el reconocimiento de su marcado CE en una escala de 5 tipos de filtros que van desde el 0 hasta el 4, de menor a mayor protección frente a los rayos solares. Las de categoría 0, 1 y 2 ofrecen protecciones a la radiación solar más bajas y son ideales para la ciudad o para ambientes con niebla o días nublados. Mientras que los filtros 3 y 4 están indicados para ambientes soleados, (categoría 4 está contraindicado para la conducción), deportes, para el mar y alta montaña, ya que tan solo transmiten entre el 3% y el 8% de la luz. Cualquier opción es buena siempre que se las gafas se adquieran en centros especializados.

Las opciones a tener en cuenta para comprar gafas de sol son:

  • Polarizadas: Reducen la distorsión y los reflejos, aunque en condiciones de poca luz reducen la visibilidad. Los polarizados se recomiendan para la conducción de día, siendo un elemento que reduce en 7 metros la distancia de frenado a 80 Km/H, según estudios europeos de movilidad y seguridad, como también son recomendables para deportes náuticos y de alta montaña.
  • Colores estándar: marrones, verdes y grises, son los que menos alteran los colores de la visión, siendo el verde el que ofrece mayor confort visual.
  • Rosas:  resaltan las sombras y los contrastes aumentando su eficacia en condiciones de poca luz.
  • Amarillas y ámbar: son lentes muy versátiles, ya que filtran la luz azul y definen las sombras. Válidas para todas las condiciones.
  • Espejeadas: aunque están muy de moda, hay que conocer el tipo de filtro que tienen.
  • Fotocromáticas:  se adaptan a las condiciones lumínicas del exterior, lo que aumenta su utilidad en cualquier condición climática.