Proteger la piel no solo de los rayos ultravioleta

Proteger la piel al tomar el sol, hasta hace poco, se pensaba que ya era efectivo si se evitaban los rayos ultravioletas A y B (porque las C son filtrados por la capa de ozono),  los principales causantes de los tumores y del envejecimiento, pero existen otras radiaciones de la luz solar que no son filtradas eficientemente por las cremas y que por tanto requieren de una atención especial: los rayos infrarrojos y la luz visible.

Esta radiación supone más de un 95% de cantidad en la radiación solar, y recientemente se han empezado a comercializar cremas que tienen cierto efecto de compensación de los daños y alteraciones que producen. Aun así, aunque existan cremas para evitar y disminuir los efectos nocivos de estas radiaciones, “la prevención más importante y prioritaria es la de evitar la radiación solar directa sobre la piel. La sombra es el  instrumento de foto protección tan o más importante que las cremas, evitando así la aparición de daños en cuanto a manchas y envejecimiento”, reconoce Jorge Soto, el responsable del Servicio de Dermatología de Policlínica Gipuzkoa.

Proteger la piel con una crema de índice 50 indica que se tarda 50 veces más en quemarse que si no se aplica crema, siempre y cuando se aplique la cantidad adecuada de producto. Pero esto no ocurre así. Como se aplica mucha menos cantidad, en palabras de Jorge Soto, “está calculado que un usuario normal que se aplica un índice de protección 50, con la cantidad que normalmente extiende en su piel, va a aplicarse realmente un índice 7 u 8 en el mejor de los casos”. Es decir, que se reduce mucho el margen que se dispone para no quemarse. Por lo tanto, una adecuada frecuencia de aplicación de la crema se ha vuelto totalmente prioritaria e imprescindible, por delante del índice de protección solar. “Tenemos que aplicarnos un índice mayor de 30 cada 80-120 minutos” – aconseja el dermatólogo.

La luz azul, una parte de la luz visible, que emiten los dispositivos electrónicos como ordenadores y teléfonos móviles, alteran los ritmos biológicos. “Todos los órganos tanto individualmente como de manera general tienen unos ritmos que son encendidos y apagados por la exposición a la luz. La luz azul estimula a la retina y trastorna nuestras funciones biológicas y ritmos al estar expuestas a ella fuera del horario natural”. Por lo tanto, Jorge Soto recomienda dejar de utilizar dispositivos electrónicos a partir de las 7-8 de la tarde o disminuir la intensidad de la luz de los mismos.