Prevenir los ictus

El ictus es como se conoce al infarto cerebral, una enfermedad que se considera ya la principal causa de discapacidad en el mundo y una de las tres causas más frecuentes de fallecimiento de quien lo sufre.

Entre las señales más comunes que pueden avisar de la cercanía de este hecho se encuentran la debilidad facial, la dificultad para hablar o un entumecimiento en el brazo.

Los mareos, pérdidas de equilibrio, visión borrosa, dolores de cabeza o complicaciones para tragar son otros de los principales síntomas asociados al ictus, los cuales dependerán siempre del área cerebral que quede afectada.

El ictus es un problema severo al que hay que prestar atención para prevenir complicaciones preocupantes en la salud.

Con motivo del Día Mundial del Ictus, que se celebra el 29 de octubre, las autoridades sanitarias intentan concienciar a la población para prevenir los casos de accidentes cardiovasculares, conocida en el círculo médico como la enfermedad del siglo XXI.

Las primeras horas, claves

Se estima que el periodo entre las tres y seis horas posteriores al ictus son fundamentales, puesto que por cada minuto en el que se da una reducción o detención de la circulación de la sangre en el cerebro, se pierden 1,9 millones de neuronas y 14 billones de conexiones neuronales, así como un envejecimiento cerebral de 3,6 años por cada hora sin circulación.

Por tanto, es muy importante actuar con rapidez cuando se ve que una persona experimenta dificultades para gesticular, levantar los brazos o hablar con claridad.

La presión arterial alta, uno de los principales factores de riesgo del ictus El 70% de los infartos cerebrales tienen el denominador común de una presión superior a 140/90 mmHg, por lo que conviene seguir una serie de consejos para la prevención del ictus: