¿Qué es la Oniomanía o adicción a las compras?

Oniomanía, adicción a las compras o  compra compulsiva definen un trastorno adictivo que se caracteriza por obsesión por las compras.  Las personas que sufren oniomanía sienten  un impulso irresistible e incontrolable para realizar compras de cualquier tipo sin justificación real.

Ir de compras, ya sea de forma presencial u online, permite evadirse de la realidad y puede conllevar el riesgo de convertirse en una obsesión, con graves consecuencias psicológicas y económicas. Las compras compulsivas responden a una alteración específica del comportamiento y que impide controlar los impulsos que llevan a comprar. Algo que puede aumentar en esta época del año saturada de ofertas y reclamos publicitarios que incitan al consumo.

La oniomanía es un problema sobre el que cuesta mucho tener conciencia en una sociedad enfocada al consumo frecuente y rápido. Se aprende que comprar es una de las actividades que permite tener emociones positivas, así que se repetirá esta conducta como “terapia” para controlar el estrés o ansiedad.

El comprador compulsivo tiene rasgos muy parecidos a los de cualquier otro adicto, presenta sensación de vacío, autoestima muy baja, tristeza o ansiedad. Estas sensaciones se convierten en el motor que activa la conducta adictiva de compra, produciendo una falsa y rápida satisfacción y bienestar.

Si la persona gasta y vive por encima de sus posibilidades, sustrae dinero a otras personas o solicita préstamos, créditos y pagos aplazados de manera recurrente sin tener en cuenta las consecuencias a medio o largo plazo, se puede estar ante un caso de adicción a las compras.

Para evitar justificarse, el comprador compulsivo, intenta mantener en secreto su adicción. Pueden esconder o desviar la llegada de paquetes o crear cuentas corrientes paralelas.

La mayoría de las veces le otorgan un valor mínimo a lo que adquieren. No sienten una atracción por los productos en sí. Es el acto de comprar el que ejerce una gran fascinación y satisfacción para ellos. Y como casi siempre adquieren artículos que realmente no necesitan o poco útiles, una vez comprados dejan de tener valor para ellos.

Al igual que ocurre con otro tipo de adicciones, casi siempre las personas que sufren oniomanía experimentan fuertes sentimientos de culpa después de comprar. En ocasiones, tratan de devolver lo que compraron o se lo regalan a otra persona para aliviar el arrepentimiento. No obstante, no llegan a tener conciencia de que tienen una dificultad psicológica.