La gripe, ¿Qué tomar?

La gripe, también llamada influenza o grippa,  es una enfermedad infecciosa causada por un tipo de virus de ARN de la familia de los Orthomyxoviridae.  Los síntomas más comunes incluyen:

  • Fiebre alta
  • Secreción nasal
  • Dolor de garganta
  • Dolor muscular
  • Dolor de cabeza
  • Tos
  • Sensación de cansancio

La gripe ¿qué tomar?Estos síntomas suelen comenzar dos días después de la exposición al virus y la mayoría duran menos de una semana. La tos, sin embargo, puede durar más tiempo.  En los niños también puede causar náuseas y vómitos. No se deben confundir las náuseas y los vómitos producidas por una gastroenteritis, una  infección no relacionada con la gripe  que a veces se denomina erróneamente como “gripe estomacal”.

Hay tres tipos de virus de la gripe que afectan a las personas, denominadas tipo A, tipo B y tipo C.

Por lo general, el virus se propaga a través del aire cuando se estornuda o se tose y a una distancia relativamente corta. También se puede transmitir por tocar superficies contaminadas por el virus y luego tocarse la boca o los ojos.

A las personas con gripe se les recomienda descansar mucho, beber muchos líquidos, evitar el uso de alcohol y tabaco y, si es necesario, tomar medicamentos como el paracetamol para aliviar los dolores causados por la fiebre y los dolores  musculares asociados.

Recomendamos en cualquier caso consultar con el médico o farmacéutico antes que automedicarse.

La revista de la Organización de Consumidores y Usuarios publica un artículo en su web en la que resume las mejores prácticas para evitar hasta cierto punto las molestias de esta común enfermedad y que en este invierno, debido a las condiciones climatológicas, ha retrasado su aparición hasta el momento en forma de epidemia.

En el grupo de los medicamentos que funcionan, es decir, que su uso puede aliviar las molestias de la gripe se encuentran:

  • Analgésicos. El paracetamol, la aspirina o el ibuprofeno ayudan a bajar la fiebre y a aliviar tanto el dolor muscular como el malestar general.
  • Antihistamínicos. Aunque los conocemos más para tratar las alergias, tienen utilidad en procesos gripales y catarrales y se pueden encontrar  en muchos medicamentos antigripales y anticatarrales (Frenadol, Aspirina Complex, Bisolgrip, Calmagrip, Couldina, Desenfriol…). El más utilizado es la clorfenamina. Pueden producir somnolencia, por lo que se desaconsejan si se va a conducir.
  • Antitusivos. A menudo en jarabe o pastillas, pero también acompañando a los compuestos antigripales. El más común es el dextrometorfano.
    Remedios caseros. No tienen evidencias científicas a su favor, pero ayudan a sentir que nos estamos cuidando. Beber abundantes líquidos (infusiones, zumos, caldos, miel con limón…).
  • Y ante todo el reposo, que facilitará que pasemos la gripe sin complicaciones.

Hemos de evitar la administración sin prescripción médica de medicamentos que no son útiles para aliviar los síntomas ni por supuesto para curar la gripe, ya que solamente nos afectarán sus efectos adversos.

  • Antibióticos. Funcionan contra las bacterias pero no contra los virus, y la gripe es un virus. Por lo tanto, no deben usarse. Hay una excepción: cuando la gripe vaya asociada a un proceso bacteriano (por ejemplo, una neumonía). Pero normalmente no ayudan a curarse antes y nos exponen a efectos adversos. Además, su uso indiscriminado contribuye a generar resistencias frente a futuras bacterias (si más adelante los necesitamos, no nos harán efecto).
  • Antivirales: Antigripales como Tamiflu y Relenza necesitan receta médica y sólo se administran en casos de alto riesgo. No son para tratar una gripe normal en pacientes sanos. Su uso está autorizado en circunstancias excepcionales para prevenir la gripe en casos de epidemia con una cepa de la que no estemos vacunados. La eficacia de Tamiflu está en entredicho y sus efectos adversos son preocupantes.
  • Descongestivos: No son aconsejables para todo el mundo. Los encontramos en algunos compuestos antigripales junto a analgésicos y antihistamínicos, pero en personas sensibles pueden producir taquicardia y dolor de cabeza. Además interaccionan con multitud de fármacos y no se recomiendan si hay problemas de tiroides, hipertensión u otros trastornos de salud. Hay que usarlos con precaución y l preguntar al médico o farmacéutico. También existen en forma de espray para la nariz: en este caso su uso debe limitarse a unos pocos días (no más de tres) ya que pueden generar dependencia y producir rinitis y congestión.

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