Hábitos de higiene que permanecerán en nuestras vidas

La higiene de las manos, taparse la nariz o la boca con el codo al estornudar, el uso de la mascarilla y los purificadores de aire son hábitos que se han adquirido durante la pandemia que ha paralizado el mundo.

Antes de la pandemia derivada por el Covid-19, nadie se imaginaba que adquirir ciertas costumbres pudiera ayudar a reducir los contagios de esta enfermedad. Pero durante todo el tiempo que se lleva conviviendo con estas medidas anti-covid, se ha visto que no solo son efectivas para esta pandemia, sino también para otras enfermedades respiratorias que han aminorado su presencia, como es el caso de la gripe o la bronquiolitis.

Las medidas preventivas que se han adoptado contra el Covid-19 están siendo efectivas para controlar su propagación, pero ¿qué hábitos de higiene se mantendrán en la vida pospandemia para protegernos de otras enfermedades respiratorias?

  • Lavado de manos y uso de gel hidroalcohólico
    El consejo más importante que se ha priorizado durante la pandemia y que se tiene que seguir llevando a cabo es el correcto y frecuente lavado de manos, con agua y con jabón, haciendo hincapié en el dorso de las manos, entre los dedos y, sobre todo, debajo de las uñas, durante al menos 20 segundos. El gel hidroalcohólico fue uno de los objetos más demandados durante la cuarentena, pero no está de más seguir utilizándolo regularmente.
    En ese aspecto, según el estudio sobre la evolución de los hábitos de autocuidado en España en época de la Covid-19, elaborado por la Asociación para el Autocuidado de la Salud (Anefp), el 68,07% de los españoles mantendrá los hábitos de higiene de manos, ya sea mediante agua y jabón o gel hidroalcohólico.
  • La mascarilla
    En el mundo prepandémico, ver a turistas asiáticos con mascarilla resultaba extraño y no se conocían sus beneficios. Sin embargo, este complemento, que lleva protegiéndonos un año frente al Covid-19, lo seguirá haciendo con otras enfermedades respiratorias como la gripe, y es que su uso en este tipo de situaciones es vital, pues filtra las partículas respiratorias que puedan estar contaminadas, impidiendo o reduciendo así la propagación por aerosoles de este y otros virus y bacterias.
  • Cubrirse al estornudar o toser
    Además de la mascarilla, es importante seguir cubriéndose la boca y la nariz con el interior del codo cuando se estornude. De esta manera, se evita contaminar las manos y se impide transferir gérmenes y patógenos a superficies que se toquen posteriormente. De igual manera, los médicos aconsejan no tocarse la cara, los ojos, la boca y la nariz. Esto se debe a que es una manera muy fácil y rápida de contagiarse. Cuando sea inevitable, antes de tocarse la cara, las manos deberán estar limpias.
  • Ventilación y desinfección de objetos
    La ventilación de los espacios cerrados y la desinfección de objetos es otro hábito en el que coinciden  la totalidad de los expertos en virología. Ventilar de forma natural, dando prioridad al aire fresco externo y minimizando la recirculación, es la recomendación general para renovar el aire en espacios interiores, pero en el caso en que las temperaturas, ya sean altas o bajas, hagan que la apertura de ventanas no sea agradable, se puede recurrir a los purificadores de aire con filtros HEPA-13 que recogen el aire con patógenos y lo filtran para después devolverlo al ambiente completamente limpio.