EL IMPACTO DE LAS EMOCIONES EN LA SALUD

emocionesAunque suene a tópico no es menos cierto, mens sana in corpore sano reza la antigua cita latina.  La medicina ha demostrado que cuerpo y mente conforman un binomio indivisible  donde uno afecta al otro y viceversa. La edad contemporánea, en especial lo que llevamos del el s.XXI, ha traído consigo una mayor conciencia de la importancia de nuestras emociones para una mejor calidad de vida y nivel de salud.
Esta nueva perspectiva otorga una dimensión holística a la medicina a través de la cual no se intenta paliar únicamente la sintomatología sino llegar hasta la raíz de las dolencias y su origen.

Somos seres emocionales y como tales respondemos a los diferentes estímulos que conforman los retos cotidianos. No todo en la vida es un camino de rosas y hay que hacer frente a situaciones indeseables que generarán emociones de la misma condición: tristeza, ira, ansiedad…”
Como explican los expertos no se trata tanto de evitar estas emociones que son respuesta natural a lo que acontece sino saber gestionarlas y mejor aún transformarlas en lecciones:
“El sistema de represión es un mecanismo, pero antes de reprimir debemos aprender a transformar los sentimientos negativos, en positivos. Si yo estoy en una situación de fracaso y pienso que este es el último camino, seré inevitablemente afectado en mi salud; pero si consigo ver ese fracaso como la apertura de nuevas puertas y oportunidades, saldré fortalecido y estimulado a caminar por nuevas sendas” argumenta el médico especialista en Psiquiatría Dr. Roberto Ré.

Según el famoso neurólogo Antonio Damasio (Lisboa, 1944) la ocurrencia de un proceso emocional se inicia a partir de la percepción de la situación o el recuerdo de ésta; en ambos casos se activará los núcleos del troncoencéfalo, el hipotálamo y la amígdala. Luego estas estructuras liberan múltiples hormonas a la sangre que se dirigen a su vez a diversas zonas del cuerpo, y en correspondencia a distintas zonas cerebrales. Un complejo proceso que Damasio explica con total exactitud en su libro “Sentir lo que sucede: cuerpo y emoción en la fábrica de la conciencia” 

Luego no es de extrañar que cuando experimentemos una emoción se hagan evidentes diferentes cambios corporales. Cada parte del cuerpo se manifiesta cuando algo no va bien o deberíamos cambiar. Por ejemplo, el dolor en las caderas puede indicarnos que tenemos miedo por tomar ciertas decisiones mientras que el dolor de cuello advierte de una cierta negativa a contemplar distintas perspectivas.

Un exceso de emociones negativas puede literalmente envenenarnos por eso es tan importante contrarrestar con rutinas que generen emociones positivas y el buen humor, tal y como prosigue el Dr. Ré “El humor estimula las señales endógenas, es decir señales que tienen que ver con la transmisión positiva de estímulos y promueve la liberación de endorfina y sustancias que enriquecen la sangre, provocando un equilibrio en el sistema emocional y psíquico y por otro lado generan estabilidad integral a la persona”.

Al hilo de esta cuestión investigadores de la Universidad de California, Berkeley, desvelaron que emociones como la compasión, la alegría o el  amor disminuyen los niveles de interleuquina-6 (IL-6), que su secreción causa inflamación en el cuerpo, es decir uno de los  enemigos más poderosos para nuestra salud. Sobre los benéficos efectos de estas emociones se hizo eco el mismo New York Times .

Lo cierto es que las emociones son tan perceptibles que hace un tiempo se dibujó incluso por iniciativa de la Universidad Aalto en Finlandia un revelador  ‘Mapa corporal de las emociones’ que reflejaba su impacto visual en las distintas partes del cuerpo.

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