Cuidar a quien cuida a las personas dependientes

Según los últimos datos recogidos en diciembre de 2021, en España hay cerca de 1,5 millones de personas dependientes. Aunque todo el mundo entiende a quienes se hace referencia, no está de más recordar que cuando se habla de personas dependientes por motivos de edad, enfermedad o discapacidad, y ligadas a la pérdida de autonomía física, sensorial, mental o intelectual, precisan con carácter permanente la atención de otra persona cuidadora o ayuda para realizar las actividades básicas de la vida diaria.

En ocasiones, esas imprescindibles labores de apoyo a las personas dependientes son encomendadas a un familiar, generalmente una mujer, y en otras a un cuidador profesional. Sea cual sea la situación, los trabajos que llevan a cabo derivan en una sobrecarga de esfuerzo que provoca consecuencias claramente nocivas para su salud, tanto la mental como la física, en lo que incluso se ha denominado como “el síndrome del cuidador”.

Según apunta Miguel Muñoz, fisioterapeuta especialista en la recuperación de cuidadores, “lo primero que tiene que hacer el cuidador es cuidarse él mismo. Lo importante es estar bien cuidado y para ello, el ejercicio terapéutico es absolutamente crucial, ya que es algo reglado y siempre programado por un especialista, que es el que mejor sabe hasta donde puede llegar a la hora de pautar un tipo de trabajo u otro. Cada caso merece un análisis diferente y en ningún caso se debe estandarizar el ejercicio porque lo que sirve para una situación puede perfectamente no funcionar para otra”.

Muñoz, también enfermero de formación, ha enfocado la mayor parte de sus estudios en las personas que ayudan a los enfermos de Alzheimer, “el paradigma de los cuidadores”, ya que están abiertos a sufrir todo tipo de consecuencias. “El cuidador de una persona con Alzheimer está 24 horas pensando en ella, con un estrés doble, el del enfermo y el suyo propio y, generalmente, lo pasa muy mal tanto a nivel biológico, como psicológico e incluso social, puesto que su vida queda prácticamente limitada a la de la persona a la que está ayudando”.