9 consejos para cuidar la piel en invierno

Cuidar la piel es una acción que tenemos que realizar todo el año para prevenir problemas estéticos y enfermedades dermatológicas. No obstante, así como la piel requiere cuidados diferentes según la estación, también hay que dedicar cuidados específicos a las pieles más sensibles y a las partes del cuerpo más expuestas, como el rostro, las manos y el cuello. En este artículo te proponemos las claves para cuidar la piel en invierno.

Los aceites y cremas ayudan a prevenir problemas como la piel seca por el frío

¿Qué pasa con la piel en invierno?

La piel es nuestro órgano más extenso y la primera barrera de protección y contacto del cuerpo con el mundo externo. Por esta razón, la protección del cutis no es solo una cuestión estética, sino de prevención contra los ataques de virus, bacterias y sustancias tóxicas que ante una piel dañada y debilitada pueden tener fácil acceso a otros órganos y tejidos.

Durante el invierno nos exponemos a una serie de condiciones como el frío, el aire seco de la calefacción y el viento, que pueden alterar la hidratación cutánea. La falta de agua en las células cutáneas favorece la sequedad y la descamación. La piel deshidratada, además de perder su brillo natural, presenta síntomas como picazón y resultará más debilita y expuesta a irritaciones.

La deshidratación de la piel en invierno se ve incrementada por los contrastes de temperaturas entre ambientes internos y externos y por la contracción de los capilares en respuesta al frío. Este fenómeno reduce el aporte de nutrientes en las partes más superficiales y afecta a la capa de grasa que protege de forma natural la piel. Además puede causar la aparición de sabañones en las manos. Al sufrir más las consecuencias del frío, las pieles delicadas y finas son las que producen menos sebo y se resecan más rápidamente.

Por si fuera poco, hay que recordar que nuestra piel tiene que lidiar con los contaminantes presentes en el aire, que ensucian e irritan la dermis todo el año.

9 tips para cuidar la piel en invierno

  1. ¡Hidratar, hidratar, hidratar! La hidratación es uno de los cuidados básicos para garantizar la salud y el buen aspecto de la piel. Este consejo es válido a lo largo de todo el año, especialmente para las personas que padecen problemas de la piel. Tanto en invierno como en verano hay que aplicar productos adecuados según el tipo de piel y que actúen de la mejor manera para mantener el correcto nivel de hidratación y lípidos. Utilizar productos específicos para cada tipo de piel y cosméticos adecuados para las diferentes partes del cuerpo ayuda a prevenir la deshidratación cutánea y sus consecuencias.
  2. Dedica unos cuidados especiales a las partes del cuerpo más expuestas. Los signos del tiempo y de la deshidratación de la piel suelen aparecer sobre las manos, el rostro y el cuello antes que en otras partes del cuerpo. La explicación es sencilla, son las partes del cuerpo más expuestas. Por esta razón, es clave dedicarles una protección e hidratación extra.
  3. Utiliza protecciones físicas contra el frío. Abrigos, guantes, gorros y bufandas son indispensables para evitar la sensación de frío en las extremidades y a la vez reducen los efectos del frío y del viento sobre la piel.
  4. Evita el uso excesivo de calefacción. El calor seca el aire en los ambientes cerrados y puede contribuir a reducir la hidratación de la piel. Además, los cambios de temperatura muy bruscos entre el exterior y el interior pueden favorecer la dilatación de capilares en el rostro y la aparición de problemas estéticos como las arañas vasculares.
  5. Evita las duchas calientes. El agua muy caliente también reseca la piel. Lo ideal es regular el agua de la ducha en los 38ºC para prevenir la deshidratación cutánea.
  6. Sigue una alimentación sana y equilibrada. Seguramente ya sabes que la alimentación influye sobre la salud y belleza de tu piel. Para favorecer la hidratación no podemos olvidar comer sano y beber suficiente agua a lo largo del día.
  7. Cuidado con la higiene excesiva. Lavar las manos es una norma de higiene básica que previene la transmisión de virus y bacterias. Sin embargo, lavárselas de manera muy repetida puede afectar al equilibrio lipídico de la piel y provocar dermatitis. Esto ocurre sobre todo en personas que desempeñan tareas que requieren lavar las manos muy a menudo o manejar agua. En estos casos, el uso de guantes, jabones delicados y cremas hidratantes puede prevenir el desgaste de la piel.
  8. Evita sustancias agresivas. Tanto las sustancias que aplicamos sobre la piel (cremas, maquillaje, jabones, etc.) como aquellas dañinas que entran en contacto con la piel indirectamente (contaminación, tabaco, alcohol…) pueden debilitar e irritar nuestra protección natural. Para prevenir los daños es recomendable utilizar cosméticos testados dermatológicamente y evitar el consumo de sustancias tóxicas.
  9. No olvides protegerte contra los rayos UV. Sabemos muy bien que los rayos UV aceleran el envejecimiento cutáneo y por este motivo debemos preparar la piel para el verano y protegernos del sol. Aunque en menor medida, las radiaciones dañinas del sol nos afectan también en invierno. Como consecuencia de lo anterior, lo ideal es aplicar protector solar cada día también en los meses de otoño e invierno y si practicamos actividades al aire libre utilizar gafas de sol, gorros y otros filtros físicos durante todo el año.

En conclusión, las bajas temperaturas, el viento y otras condiciones de la temporada de frío pueden perjudicar el cutis, por lo que cuidar la piel en invierno es sinónimo de prevención de irritaciones y otros problemas. También hay que recordar que afrontar el frío correctamente no solo protege la piel, sino que es clave para evitar otros trastornos de salud relacionados con las bajas temperaturas.