CONSUMO MODERADO DE CARNES PROCESADAS

A nadie ha dejado indiferente el reciente informe de la OMS  de  la Agencia Internacional para la investigación del Cáncer (IARC)  que señala la carne roja como alimento cancerígeno en el mismo grupo que sustancias como el humo de tabaco o alcohol.

Es tanto el revuelo causado que en poco tiempo se ha generado entre los ciudadanos una corriente de opinión recelosa del consumo de carne roja. Al parecer las advertencias de la OMS han tenido un efecto sustancial. Según recoge el diario el mundo  en una encuesta de la población española titulada “El Impacto en el Consumidor Español del Informe sobre la Carne publicado por la OMS”, el 43 % reconosaleswoman offering fresh meat in supermarketce estar preocupado por los datos aportados en el informe y a su vez un 50 % manifiesta  su voluntad de reducir el consumo.
Pero no son los únicos afectados y es que la industria cárnica quiere evitar más daños colaterales por esta reacción  de alarma. Según explica para EFE salud  Antonio Villarino, presidente de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA), moderar su consumo no implica y no es necesario eliminar por completo la carne roja de la dieta. “Son conclusiones que ya sabíamos: la carne roja, si abusamos, es un promotor de segundo nivel del cáncer a medio y largo plazo. Y la carne procesada, que utiliza conservante como los nitritos, es un promotor de primer nivel, pero todo depende de las cantidades”, argumenta.

Lo cierto que ante esta respuesta social la OMS no tardó en clarificar su informe dejando claro que “no pide a la gente que deje de comer carne procesada, pero sí indica que reducir el consumo de estos productos puede reducir el riesgo de cáncer colorrectal”. También sanidad pedía “prudencia” a la hora de no llevar al extremo los resultados aportados.
En opinión del Servicio de Endrocrinología de la Fundación Jiménez Díaz, Clotilde Vázquez, las carnes rojas son nutritivas en su justa medida “si demonizamos la carne y los embutidos no vamos a tomar hierro, ni vitamina B-12, ni vitamina D y podemos tener carencias nutricionales”. Todo depende de compensar las cantidades ingeridas sin abandonar las bondades de la dieta mediterránea.

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