Respira la vida

Respira la vida es una campaña conjunta liderada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Coalición Clima y Aire Limpio (CCAC) que pretende movilizar a ciudades y particulares para proteger nuestra salud y nuestro planeta de los efectos de la contaminación atmosférica. Su meta común es reducir a la mitad el número de muertes que cada año provoca la contaminación antes de 2030.

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La contaminación atmosférica afecta a casi la totalidad de la población. Según la OMS, solo 1 de cada 10 personas respira aire seguro. Conocer el alcance y las repercusiones de la contaminación atmosférica es el primer paso para conseguir que nuestro aire sea seguro.

Respira la vida aborda el problema de la calidad del aire que respiramos desde una doble perspectiva:

  1. Repercusión en la salud
    Las partículas de polución minúsculas e invisibles penetran en nuestros pulmones, nuestro torrente sanguíneo y nuestro organismo. Estos contaminantes son la causa de cerca de un tercio de las muertes por ictus, enfermedad respiratoria crónica y cáncer de pulmón, así como de un cuarto de las muertes por ataque al corazón. El ozono troposférico, producido por la interacción de una gran cantidad de contaminantes diferentes bajo la luz del sol, es también el causante del asma y enfermedades respiratorias crónicas.
  2. Repercusión en el clima
    Los contaminantes climáticos de vida corta (SLCP, por sus siglas en inglés) se encuentran entre los contaminantes más asociados a los efectos para la salud y el calentamiento del planeta a corto plazo. Permanecen en la atmósfera solo durante algunos días o hasta décadas, por lo que reducirlos puede mejorar la salud y el clima casi de inmediato para quienes viven en lugares en los que los niveles se reducen.

Los contaminantes

En respira la vida se realizan seguimiento de los principales contaminantes presentes en el aire que respiramos, que son:

  • Carbono negro
    • Fuentes
      Producido principalmente por motores diésel, la quema de basura y hornos y estufas que queman carbón, queroseno o biomasa (materia orgánica como la madera o los desechos animales).
    • Repercusiones:
      Las partículas de carbono negro son lo suficientemente finas como para penetrar bien en los pulmones, el torrente sanguíneo, el corazón y el cerebro, lo que provoca reacciones inflamatorias y otros efectos a largo plazo para la salud.
    • Reducción:
      Por suerte, su tiempo de vida es de solo diez días como máximo, por lo que si las emisiones de carbono negro y otros contaminantes climáticos efímeros se redujeran considerablemente en los próximos años, para 2050 el calentamiento global debería disminuir nada menos que .5⁰ C.
  • Ozono troposférico
    • Fuentes:
      Se crea indirectamente cuando las emisiones de precursores, incluido el metano y otros contaminantes, interactúan con otros compuestos en presencia de la luz solar —la agricultura y los desechos tratados de manera deficiente se encuentran entre los principales factores que contribuyen a las emisiones de metano, que es también un poderoso gas de efecto invernadero.
    • Repercusiones:
      Un factor importante en las enfermedades respiratorias que ha demostrado reducir el rendimiento de los cultivos, lo que provoca desnutrición y una disminución de la seguridad alimentaria.
    • Reducción:
      Se agota en unos días, pero durante 1 o 2 meses pueden quedar restos que actúan como agentes del calentamiento global. Las reducciones pueden ayudar a prevenir los efectos del cambio climático.
  • Metano
    • Fuentes:
      El 40 % de las emisiones de metano de origen humano proceden de la agricultura, principalmente de los arrozales y la producción ganadera. A estos les siguen las emisiones producidas por las aguas residuales y los residuos sólidos, así como la producción de petróleo y gas.
    • Repercusiones:
      Las emisiones de metano contribuyen significativamente al desarrollo del ozono troposférico; la exposición prolongada al ozono es un factor desencadenante del asma y otras enfermedades respiratorias crónicas, y puede obstaculizar el desarrollo pulmonar durante la infancia.
    • Reducción:
      El metano tiene una vida aproximada de diez años, pero la mejora de los métodos de gestión de desechos, incluida la recogida y combustión del metano como una fuente de energía limpia, puede reducir rápidamente las emisiones.