La contaminación acústica del tráfico rodado y la salud

De acuerdo al último estudio de la contaminación acústica del tráfico rodado y los riesgos asociados a la salud, publicado por CORDIS  (Servicio de Información Comunitario sobre Investigación y Desarrollo), una exposición excesiva al ruido puede tener consecuencias negativas para el bienestar. Los resultados del proyecto que ahora se publica, financiado con fondos europeos QUIET estudió los riesgos y repercusiones a largo plazo para la salud que puede provocar el ruido que genera el tráfico en las carreteras.

Más del 30 % de la población europea vive en zonas en las que el tráfico supera el límite de ruido de 55 dB establecido por la OMS, un problema el de la contaminación acústica que no hará sino aumentar cada año. Si bien el conocimiento que se posee sobre las consecuencias para la salud es limitado, cada vez es más la preocupación que suscitan los resultados científicos en los que se indica que el ruido del tráfico aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

Ante esta situación, QUIET se propuso ampliar los datos disponibles a otras enfermedades de la mayor relevancia pública. «Cuando comencé a investigar el ruido, prácticamente no se le prestaba atención a otra cosa que no fuera el ruido del tráfico y el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Descubrí que dados los mecanismos que pone en marcha el ruido, esto es, el estrés y la perturbación del sueño nocturno, podrían verse involucradas otras enfermedades muy importantes para la población como la diabetes o el cáncer», explicó la Dra. Mette Sørensen, investigadora principal de QUIET.

El proyecto se propuso así investigar si la exposición a largo plazo al ruido que genera el tráfico perjudica la salud a personas que la OMS considera susceptibles, a saber, niños y mayores.

Registros únicos y el Método Nórdico de Predicción

En QUIET se analizaron al detalle dos grupos de población en Dinamarca de 57 000 mayores y 100 000 niños, y se establecieron relaciones con los registros sociodemográficos daneses. Estos datos sirvieron para obtener información fundamental sobre estatus socioeconómico y estilo de vida, peso al nacer, peso a los siete años y problemas del comportamiento en niños como la diabetes, el cáncer, la supervivencia al cáncer y las consecuencias en mayores para la salud de distintos comportamientos.

Para calcular la contaminación acústica en los hogares de cada persona, el equipo del proyecto empleó el Método Nórdico de Predicción, un método de cálculo empleado para averiguar el ruido en las fachadas más expuestas.

Descubrimientos sorprendentes

Descubrieron que cuanto más se expone uno a ruidos determinados, mayor es el riesgo de sufrir determinadas enfermedades a largo plazo. Por ejemplo, cada aumento de 10 dB en el ruido del tráfico rodado, aumenta en cerca de un 11 % el riesgo de padecer diabetes. El estudio también permitió descubrir que el ruido que generan los automóviles y los trenes puede aumentar el riesgo de padecer cáncer de mama negativo a los receptores de estrógenos, mientras que el ruido de la carretera aumenta el riesgo de padecer cáncer de colon descendente.

Además, los investigadores descubrieron una relación entre el ruido del tráfico y la inactividad física. Mediante el empleo de datos obtenidos en análisis longitudinales, descubrieron que la exposición a largo plazo al ruido del tráfico en zonas residenciales aumenta las probabilidades de que se opte por no practicar actividades deportivas y recreativas, lo cual resulta negativo en la salud y la forma física.

El proyecto concluyó oficialmente en febrero de 2017 y fue el primero en publicar estudios de asociaciones de enfermedades inducidas por el ruido más allá de las cardiovasculares mediante evaluaciones del ruido de alta calidad y ajustes precisos.

El equipo de QUIET pondrá en marcha un proyecto nuevo (NordSOUND) para replicar los resultados en estudios con poblaciones mayores de cuatro países nórdicos. También investigará el ruido en entornos laborales para explorar su hipótesis de «ausencia de silencio» en la que se propone que el acceso limitado o nulo a un entorno tranquilo en el trabajo o el hogar puede tener consecuencias negativas.

Muchos de los problemas en el ámbito del impacto del ruido en la salud siguen sin respuesta, pero estos resultados apuntan a lo que ya se sospechaba en el ámbito científico. La contaminación acústica generada por el tráfico tiene un efecto pernicioso, y por tanto es necesario que las instancias políticas dediquen más atención a los planes de prevención del ruido a fin de que la «proporción de gente expuesta a niveles elevados de ruido se reduzca en lugar de aumentar como está sucediendo hoy en día», destacó la Dra. Sørensen.