Exceso de sal y deterioro cognitivo.

El exceso de sal en la dieta produce efectos negativos en la salud más allá de la conocida hipertensión. Un estudio realizado por investigadores de la Facultad de Medicina Weill de la Universidad de Cornell en Ithaca (USA), concluye que las dietas ricas en sal provocan cambios en el sistema inmune y pueden causar déficits en la función cognitiva.

En el abstract de su publicación en la prestigiosa revista Nature indican que ’’Una dieta rica en sal está relacionada con un mayor riesgo de enfermedades cerebrovasculares y demencia, aunque no está claro cómo la sal daña el cerebro”.

Los investigadores de la Universidad de Cornell han observado que, en ratones, el exceso de sal alimentaria suprime el flujo sanguíneo cerebral en reposo y la función endotelial, lo que conduce a un deterioro cognitivo. El efecto se produce a partir de la expansión de las células TH17 en el intestino delgado, lo que resulta en un aumento marcado de la interleucina-17 plasmática. A partir de este hecho se desencadenan una serie de reacciones en el cuerpo humano con las consecuencias ya descritas.  Los hallazgos revelan por lo tanto,  un nuevo desencadenante intestinal que identifica los hábitos alimentarios con el deterioro cognitivo a través de una respuesta inmune adaptativa iniciada en el intestino.
Este estudio aporta nuevos argumentos para reducir el consumo de sal. Como advierte la Organización Mundial de la Salud, el exceso de sal en la dieta humana está aumentando en el mundo de forma preocupante.

La producción creciente de alimentos elaborados cada vez más numerosos, la rápida urbanización y la evolución de los modos de vida están modificando los hábitos alimentarios. Los alimentos muy elaborados son cada vez más corrientes y asequibles. Las poblaciones del mundo entero consumen alimentos más ricos en energía que contienen muchas grasas saturadas, ácidos grasos trans, azúcar y exceso de sal. Ésta última es la fuente principal de sodio, cuyo crecido consumo se asocia a la hipertensión y a un mayor riesgo de cardiopatías y accidentes cerebrovasculares.

Ideas erróneas para justificar el consumo de sal:

  • «Cuando hace calor y hay humedad, y uno transpira, se necesita más sal en la alimentación».
    El sudor contiene poca sal y por lo tanto no es necesario agregar más incluso en los días cálidos y húmedos. Sin embargo, es importante beber mucha agua.
  • «La sal marina no es ‘mejor’ que la refinada por el simple hecho de que sea ‘natural’». Cualquiera que sea el origen de la sal, es el sodio el causante de problemas de salud.
  • «La sal agregada en la cocción no es la fuente principal de la ingesta de sal». En muchos países, alrededor del 80% de la sal en la alimentación proviene de alimentos elaborados.
  • «Los alimentos sin sal no tienen sabor». Tal vez sea cierto al principio, pero las papilas gustativas se van habituando a la disminución de la sal, y es probable que uno acabe por apreciar los alimentos y encontrarles más sabor.
  • «Los alimentos ricos en sal tienen un gusto salado». Ciertos alimentos ricos en sal no parecen tan salados porque a veces se les añade otros ingredientes, como azúcares, para disimular el sabor. Es importante leer las etiquetas para conocer el contenido en sodio.
  • «Solo las personas de edad se deben preocupar por la cantidad de sal que consumen». El hecho de consumir demasiada sal aumenta la tensión arterial a cualquier edad.
  • «La disminución de la sal podría ser nociva para mi salud». Es muy difícil consumir muy poca sal, dado que está presente en gran cantidad de alimentos de la vida cotidiana.