El coste del sedentarismo

El coste del sedentarismo tiene un impacto muy importante en el gasto sanitario y por supuesto, en la calidad de vida de las personas. Según publica en su web la Sociedad Española de Cardiología en referencia a un estudio reciente del  Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, el 73% de los españoles es sedentario y no realiza el mínimo de actividad física recomendado, lo que activa las alertas de un aumento de enfermedades cardiovasculares derivadas de estos hábitos de vida de la población.

Riesgos del sedentarismoEl sedentarismo no solo se asocia a un mayor riesgo cardiovascular, sino también a un aumento de los costes para los sistemas sanitarios. Un estudio del que se han hecho eco cardiólogos clínicos en Revista Española de Cardiología (REC) afirma que en 2013 el sedentarismo se asoció a un coste directo en cuidados de salud para el sistema sanitario de aproximadamente 54.000 millones de dólares en el mundo. A estos costes, además, se le añaden los asociados a la pérdida de productividad debido a las muertes producidas por inactividad física, así como la incapacidad ajustada por años de vida, que llegaron a los 14.000 millones de dólares.

“Ofrecer al paciente las mejores opciones de tratamiento y seguimiento, así como un abordaje integral de su patología son prioridades establecidas por los profesionales sanitarios en prevención secundaria, ya que permiten una optimización del tratamiento médico y la identificación a tiempo de cualquier posible descompensación” afirma el Dr. Carlos Escobar, presidente de la Sección de Cardiología Clínica de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), quien prosigue que “los ámbitos de actuación para conseguir esta mejora consisten, por una parte, en modificar el estilo de vida del paciente; y por otra, asegurar que el paciente tome la medicación adecuada durante el seguimiento”.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), al menos un 60% de la población mundial no realiza la actividad física necesaria para obtener beneficios para la salud. Esto se debe en parte a la insuficiente participación en la actividad física durante el tiempo de ocio y a un aumento de los comportamientos sedentarios durante las actividades laborales y domésticas. El aumento del uso de los medios de transporte “pasivos” también ha reducido la actividad física.

La OMS analiza las causas de este sedentarismo, observando que los niveles de inactividad física son elevados en prácticamente todos los países desarrollados y en desarrollo. En los países desarrollados, más de la mitad de los adultos tienen una actividad insuficiente. En las grandes ciudades de crecimiento rápido del mundo en desarrollo la inactividad es un problema aún mayor. La urbanización ha creado varios factores ambientales que desalientan la actividad física como la superpoblación y la mala calidad del aire, entre otros, la superpoblación, la densidad del tráfico, mala calidad del aire, etc.  Por consiguiente, las enfermedades no transmisibles asociadas a la inactividad física son el mayor problema de salud pública en la mayoría de los países del mundo. Se necesitan con urgencia medidas de salud pública eficaces para mejorar la actividad física de todas las poblaciones.