El cólico nefrítico

El cólico nefrítico se manifiesta como un dolor repentino de gran intensidad que se produce en general por la presencia de una obstrucción en el conducto que va desde los riñones hasta el tracto urinario cercano a la uretra. Este dolor se considera como el más intenso que existe, percibido como peor que el del parto, huesos rotos, heridas por armas de fuego, quemaduras o el de la cirugía. El dolor se origina en la parte inferior de la espalda y de allí va expandiéndose por toda ella. Se describe como una especie de presión intensa que se presenta en forma de latidos pronunciados que pueden inducir al desmayo.

Los cálculos (piedras) en el uréter retienen la orina dilatando las vías urinarias desencadenando el dolor lumbar. Además de las piedras, cualquier otro elemento que ocupe el uréter y obstruya el riñón puede provocar un cólico. Es el caso de algunos tumores que crecen dentro del uréter o lo engloban desde órganos vecinos (intestino, ovario, útero). También pueden producirlo las enfermedades benignas como la fibrosis retroperitoneal o dilataciones vasculares como el aneurisma de aorta. Conviene no confundirlo con otras causas de dolor lumbar.

En el 70% de las ocasiones el cólico nefrítico finaliza cuando la piedra es expulsada de forma espontánea. Un factor decisivo es el diámetro de los cálculos, los que superan los 7mm pueden precisar un tratamiento específico para ayudar a la expulsión. Según el tiempo de la obstrucción y el diámetro de las piedras puede quedar afectada la función del riñón.

Tratamiento y prevención

En primer lugar el tratamiento se dirige a detener el intenso dolor. En general se administran analgésicos de forma intramuscular o intravenosa. En caso de que los analgésicos no alivien el dolor, la solución puede ser colocar un catéter o incluso acudir a la cirujía del tipo uretroscopia.

Siguiendo estos consejos podemos evitar o minimizar la aparición de los cólicos nefríticos:

  • Prevenir el consumo en exceso de alimentos ricos en oxalatos, como las espinacas, el té,  los tomates y las judías.
  • Evitar el consumo exagerado de productos lácteos como leche y quesos, ya que esto ayuda a la formación de cristales de calcio.
  • Prevenir el consumo en exceso de productos de origen animal, como carnes, huevos o pescado, ya que éstos poseen altos niveles de calcio, ayudando así a la formación de cálculos renales. También, por otro lado, contienen altos niveles de ácido úrico, causante de otro tipo de cálculo.
  • Evitar el consumo excesivo de sal, dulces y alcohol.