Efectos en la salud de las temperaturas excesivas

Según la publiación Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud para este año 2018, publicado por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social,  las altas temperaturas tienen efectos sobre la salud de las personas que conviene saber y prevenir.

En estos días estamos sufriendo una ola de calor en la península Ibérica que supera los registros de décadas, e incluso se han llegado a detectar varios niveles históricos de temperaturas máximas registradas en las regiones del sur de España sobre todo en los valles del Guadiana y Guadalquivir.

La exposición humana a temperaturas ambientales elevadas puede provocar una respuesta fisiológica insuficiente del sistema termorregulador. El calor excesivo puede alterar nuestras funciones vitales cuando el organismo es incapaz de compensar las variaciones de temperatura corporal. Una temperatura muy elevada produce pérdida de agua y electrolitos que son necesarios para el normal funcionamiento de los distintos órganos .

En algunas personas con determinadas enfermedades crónicas, sometidas a ciertos tratamientos médicos y con discapacidades que limitan su autonomía, los mecanismos de termorregulación pueden verse descompensados.

La exposición a temperaturas excesivas puede provocar problemas de salud como calambres, deshidratación, insolación, golpe de calor (con problemas multiorgánicos que pueden incluir síntomas tales como inestabilidad en la
marcha, convulsiones e incluso coma).

El impacto de la exposición al calor excesivo está influido por el envejecimiento fisiológico y las enfermedades subyacentes. Normalmente un individuo sano tolera una variación de su temperatura interna de aproximadamente 3ºC sin que sus condiciones físicas y mentales se alteren de forma importante. A partir de 37ºC se produce una reacción fisiológica de defensa.

Factores de riesgo

Personales

  • Personas mayores de 65 años.
  • Lactantes y menores de 4 años.
  • Enfermedades cardiovasculares, respiratorias y mentales (demencias,
    Parkinson, Alzheimer,…).
  • Enfermedades crónicas (diabetes mellitus, obesidad mórbida,…).
  • Ciertos tratamientos médicos (diuréticos, neurolépticos, anticolinérgicos
    y tranquilizantes).
  • Trastornos de la memoria, dificultades de comprensión o de orientación
    o poca autonomía en la vida cotidiana.
  • Dificultades en la adaptación al calor.
  • Enfermedades agudas durante los episodios de temperaturas excesivas.
  • Consumo de alcohol y otras drogas.

Factores ambientales, laborales o sociales

  • Personas que viven solas, en la calle y/o en condiciones sociales y
    económicas desfavorables
  • Ausencia de climatización y viviendas difíciles de refrigerar.
  • Exposición excesiva al calor por razones laborales (trabajo manual en el
    exterior o que exigen un elevado contacto con ambientes calurosos),
    deportivas (deportes de gran intensidad física) o de ocio.
  • Contaminación ambiental.
  • Ambiente muy urbanizado.
  • Exposición continuada durante varios días a elevadas temperaturas que
    se mantienen por la noche.