El botiquín de viaje en vacaciones

El botiquín de viaje debe de estar en la lista de recordatorio cuando nos ausentamos de nuestro hogar varios días en vacaciones, sobre todo si viajamos con la familia. La Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC), recomienda el contenido mínimo del botiquín para que pueda ser de ayuda en los imprevistos del viaje.

Entre los medicamentos que debemos incluir en el botiquín de viaje se encuentran: alcohol, agua oxigenada, solución antiséptica para heridas, crema para quemaduras leves, suero fisiológico, analgésicos y antitérmicos (aspirina, ibuprofeno, paracetamol), preparados para rehidratación oral, antiácidos, antialérgicos, antitusígenos, mucolíticos y expectorantes y antisépticos bucofaríngeos. Todos los medicamentos, especialmente los de venta con receta, deberán conservarse dentro de sus envases originales con las etiquetas visibles.

En cuanto al material sanitario recomendado, el botiquín deberá contener gasas, algodón, vendas, esparadrapo, puntos de aproximación, tijeras de punta redonda, pinzas y termómetros.

Es importante recordar que para mantener en un estado óptimo todo el material del botiquín deberemos guardarlo en un lugar seco, limpio y reservado de la luz y sobre todo fuera del alcance de los niños.

Trastornos de salud más habituales en los viajes

La SEFAC identifica  algunos de los trastornos más comunes durante los viajes, que aunque en si mismos pueden ser de poca gravedad, es importante tratarlos adecuadamente si no queremos que nos impidan disfrutar de las vacaciones.

La ‘’Diarrea del viajero’’, puede aparecer durante los primeros días. En principio suele ser leve y autolimitada, pero se puede evitar extremando las medidas higiénicas con los alimentos y el agua. Es recomendable evitar alimentos crudos (mariscos, ensaladas, verduras, frutas sin pelar) y alimentos vendidos en puestos callejeros, optando solo por alimentos cocinados y bebidas correctamente embotelladas. Cabe tener en cuenta que cepillar los dientes con agua del grifo puede entrañar riesgos si se carece de garantías sobre sus condiciones higiénicas.

Las quemaduras por la radiación solar pueden evitarse tomando el sol de forma progresiva, evitando las horas centrales del día (de 12 a 16 horas), así como usando los protectores solares que recomiende el farmacéutico 30 minutos antes de la exposición al sol y renovando su aplicación cada cierto tiempo.

Los golpes de calor pueden presentarse en lugares con temperaturas extremas a las que no estamos acostumbrados. El remedio más eficaz es la hidratación frecuente: se recomienda beber antes de tener sensación de sed e ingerir una cantidad aproximada de 2,5 litros de líquido al día (nunca sustituyendo el agua por bebidas que contengan cafeína o alcohol). Es saludable empezar y terminar el día bebiendo agua, dado que el cuerpo humano pierde líquidos mientras duerme. Los bebés y los niños pequeños son más sensibles a los cambios bruscos de temperatura, radiaciones solares, cambios de altitud y viajes en avión, y más propensos a las diarreas, por lo que es recomendable tener siempre a mano sueros de rehidratación oral.

Las picaduras de insectos son más frecuentes en verano y para evitarlas se recomienda el uso de un buen repelente. Es muy útil vestir ropa de algodón intentando que cubra la mayor parte del cuerpo. Además, hay que evitar la aplicación de perfumes o cosméticos, al tratarse de sustancias que pueden atraer a los insectos. Si se ha sufrido una picadura de insecto, el primer paso para evitar infecciones es no rascarse y tratar las picaduras con una solución de calamina, una solución cutánea con amoniaco o una crema antiinflamatoria con corticoides, si bien el uso de estos remedios debe ser evaluado caso a caso, además de evitarse en niños menores de dos años.
Hay que acudir a urgencias cuando una picadura desencadene una reacción alérgica con síntomas como enrojecimiento de la piel, malestar generalizado, palpitaciones, sensación de ahogo e hinchazón en zonas alejadas de la picadura inicial.
Si al regresar a casa el viajero presenta síntomas como fiebre, diarrea persistente, vómitos, ictericia, trastornos urinarios, enfermedades de la piel o infecciones genitales, debe acudir sin dudarlo a su médico de cabecera. Si advierte que una peca o lunar ha cambiado de forma, tamaño o color recientemente, ha de consultar al dermatólogo.