Cómo actuar ante un ataque de epilepsia

La epilepsia es una enfermedad  crónica  que afecta al sistema nervioso central. Se manifiesta de forma inesperada en forma de crisis al desencadenarse una actividad eléctrica excesiva en las neuronas del cerebro humano.

Según la Liga Internacional contra la Epilepsia, en el portal fedeepilepsia.org, la epilepsia es “una alteración cerebral caracterizada por la predisposición permanente para generar crisis y por las consecuencias neurobiológicas, cognitivas, psicológicas y sociales derivadas de esta condición siendo posible su diagnóstico tras una crisis aislada (no provocada)”.

Se considera que una persona tiene epilepsia, cuando queda demostrada su predisposición a sufrir crisis epilépticas espontaneas, cuando ha presentado más de una crisis epiléptica, con intervalo mayor de 24 horas entre una y otra, sin que exista un factor causante directo. En cualquier caso  es necesario demostrar que las crisis epilépticas tengan tendencia a repetirse.

Aunque puede afectar a cualquier persona, es más frecuente en la infancia y en la vejez, siendo el momento con mayor probabilidad a presentar crisis de epilépsia en los primeros meses de vida.

La dieta cetogénica y la epilepsia

La dieta cetogénica es una dieta rica en grasa y pobre en proteínas y carbohidratos que obliga al organismo a utilizar la grasa como fuente de energía, como ocurre durante el ayuno.

Según informan las fuentes especializadas en el tratamiento de la epilepsia, la dieta cetogénica ha sido utilizada como tratamiento anticonvulsivo desde inicios del siglo 20. aunque posteriormente con nuevos fármacos antiepilépticos su uso disminuyó notablemente.

¿Qué hacer en caso de una crisis de epilepsia?

Según informa el portal  www.vivirconepilepsia.es, la actitud que debe mantenerse durante los tipos de crisis más habituales es:

  • Ayudar a la persona que sufre la crisis a  colocarla en el suelo, evitando que se lastime.
  • Colocar una almohada o manta doblada bajo la cabeza, para que no se golpee contra el suelo.
  • Quitarle las gafas y aflojar el cinturón, la corbata y las prendas de ropa apretadas.
  • Retirar objetos punzantes o cortantes con los que se pueda herir, y fuentes de calor con las que se pueda quemar.
  • No introducir objetos en su boca ni intentar administrar medicamentos orales.
  • No sujetarle con fuerza para evitar sus movimientos.
  • Después de la crisis dejarle descansar tumbado sobre un costado. De esta forma si tiene vómitos, saliva o flemas no pasarán a sus pulmones.